Media Cuartilla

La niña muerta

Media Cuartilla

De pronto nadie habla. El sonido incómodo de las turbinas también deja de escucharse o nadie parece oírlo más. Los gritos, esos gritos que vienen desde el fondo, lo acaparan todo.

—¡Dale oxígeno!

Y ahora: el llanto. Una madre llora.

En el último asiento de este avión pequeño que salió de Corn Island y está haciendo parada en Bluefields, en el más cercano a la puerta de salida, sobre las piernas de dos hombres, uno vestido con pijama verde de médico y otro con pijama blanca de enfermero, está una niña de pelo negro y encolochado. La niña, una niña que pronto morirá, está inconsciente e intubada.

–Mi niña está dormida ¡Despertala que está dormida!– grita la mamá.

Y la mujer que hace poco se disponía a dormir, agita sus brazos sobre el pecho de la niña; pone el estetoscopio, escucha el corazón y sigue reanimando. Reanima inútilmente porque la niña ya falleció. La muerte ocurrió 20 minutos después de que despegara el avión.

-¡Qué está dormida te digo!

Y la niña realmente parece dormida. Boca arriba, con un tubo y varias cintas adhesivas en la boca, pareciera que está soñando.

-¡Es tu culpa! –vuelve a gritar la mamá, mientras la doctora intenta reanimarla. El avión está aterrizando. Para nosotros terminó la tragedia, para esta madre acaba de empezar.

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