Media Cuartilla

Mi Alma

Por Matilde Córdoba

Si algún día tengo una hija se llamará Alma porque ese nombre está guardado para personas nobles.
Pienso que las Almas son las mejores personas: cariñosas, bondadosas, siempre risueñas, leales y desprendidas. Además, las Almas saben narrar cómo la Carreta Nagua recorría las calles de León, cómo el Punche de Oro llegaba a la Iglesia de Sutiaba y cómo las pesquisonas recibían una pata de muerto cuando se levantaban en la madrugada para ver tras las ventanas.
Las Almas saben declamar y enseñar a los niños la Cabeza del Rawi, Lo Fatal, Sonatina, A Margarita Debayle y Los motivos del Lobo. Se preocupan cuando te enfermás, si el dedo se te está desviando y se te está formando un juanete, si estás tomando bebidas heladas y eso te puede desarrollar asma, si de pronto te ponés contestona, si los Simpson son un programa adecuado para tu edad, si te lavaste los dientes al despertarte por la mañana, si no andas con el charral asustando a los demás, si arreglaste la cama al levantarte, si estás de criticona y si respetás a los que te rodean.

Ellas creen en las personas. Creen en la bondad de los demás y se entregan. No les gusta que pregunten cuántos años tienen, que seás burlesca ni que hagás maldades. Tienen una sonrisa gigantesca, son gorditas, bonitas y a veces no se casan porque se entregan demasiado a personas como su mamá o sus sobrinas.
Yo creo que todas las Almas son como mi Alma, como mi tía Alma, mi segunda mamá, la persona que algún ser extraordinario nos envió para que fuéramos felices y mejores personas. Hoy llega a una edad importante que no podré detallar porque se arrecha. Con chancho asado y oyendo la pringamosa festejaremos su sonrisa y su nobleza.

A %d blogueros les gusta esto: