Media Cuartilla

¿Que por qué León es único?

No sé si lo sabían, pero los leoneses somos tan orgullosos de nuestra ciudad, que hasta sacamos pecho del calor que hace allá. Dos semanas atrás, ayudada por mi hermana Fátima, mi tía Alma y mi mamá, hice una lista de todo aquello que es único en León. No solo incluimos a ilustres como Darío, José de la Cruz Mena, al doctor Edgardo Buitrago, a  Carlos Fonseca Amador, Rigoberto López Pérez, Mariano Fiallos Gil y a su hijo, Mariano Fiallos Oyanguren, sino también las comidas (los hicacos en miel, los gofios y los tacos de La Salle, entre otros), las leyendas, los lugares, la música y hasta las procesiones. Nuestra lista, re-contra-resumida, contiene las 50 razones por las que León es único.

Tengo aquí, a la par, el papel en el que enumeré estas razones, las que contaré sin ningún orden de importancia. Como aquel día estábamos aturugándonos un perrerreque y una sopa de leche de donde las Galo, empezamos la lista con las cosa de horno, ¿alguno de ustedes ha degustado una mejor que esa? Pues les cuento, cada domingo muy a las 12:00 p.m., cuando el sol está en lo fino y, como dice Omar Cabezas, hasta los perros buscan la sombra, nosotros solemos comprar nuestra respectiva ración de cosa de horno de donde las Galo. Están a 13 pesos y pueden encontrarlas en tres puntos en Managua que aún no sé dónde quedan.

A las cosas de horno le siguen los hicacos en miel que venden en el mercado, los tacos de La Salle, los gofios que se hacen en la víspera de la Gritería, los tamales de elote, los buñuelos de Guadalupe, los jocotes cocidos, la sopa de res con punche y jocote que comemos con tortilla tostada, queso asado y chilito con cebolla.

A las razones culinarias por las que León es único sumémosle la carne asada de La Estación, los pacos, los rellenitos, la sopa de frijoles con punche de donde Cucaracha, las enchiladitas, las conchas rellenas, el pan del León Dorado, de donde las Salamanca y de las Munguía, y la lecheburra de El “Capi” Prío.

Un buen leonés sabe que entre tantas razones que nos hacen únicos está la costumbre de sentarse en una mecedora al finalizar la tarde. No digan que es para tulear, aunque sí, la Tula Cuecho es muy leonesa y forma parte de estas 50 razones.

La Gritería es otra de las razones. Nuestros detractores saldrán en este momento a decir que somos pinches, que solo damos un confite y quizá, allá, una cajita de fósforos, pero bueno, he de decir, aunque no sea yo ninguna devota o católica convencida, que otra característica muy nuestra es la religiosidad. Abundan allá las tradiciones religiosas y el respeto a ellas y por eso tenemos tantos visitantes en Semana Santa (por el Santo Entierro, San Benito, las alfombras pasionarias) y también, cómo no, el 7 de diciembre y el 14 de agosto. Muchos managuas recorren 89 kilómetros buscando una buena gorra (no confundan, que no se llama brindis) y se desilusionan porque allá no cantamos (es que por eso se llama gritería) ni ofrecemos la provisión del mes. Hay, sobre todo, devoción y tradición.

¿Conocen ustedes otra ciudad en la que a medianoche salga un general español cabalgando sobre su caballo? Pues allá tenemos a Arrechavala. Asusta a la gente, decía mi bisabuela. ¿Y saben de otra en la que un punche cubierto de oro cuide una iglesia? Pues allá sí. En mi León abundan las leyendas y todos, desde chiquitos, nos la aprendimos en una de esas tardes en las que nos sentábamos en las mecedoras, en la acera de nuestras casas. Pueden visitar el Museo de Mitos y Leyendas Joaquín Arrechavala y conocer de muchas más. Está donde fue la cárcel la 21.

La estatua de Máximo Jerez dándole la espalda a la catedral es otra de las singularidades de León. Y, por supuesto, la catedral, junto a La Asunción, al San Ramón, a la Unan y hasta al Sesteo. Verán aquí unas fotos regias que tomé un domingo de estos en los que me dio insolación por andar en la calle a mediodía, sin tomar ni gota de agua.

No quiero dejar de último a la gigantona y al pepe. Tampoco las ingeniosas coplas y, mucho menos al Museo Archivo Rubén Darío y al Cerro Negro, que tantas veces nos ha hecho socar. A José de la Cruz Mena, a los hermanos Cortés, a canciones como Poneloya y León jodido, que escuchándolas desde lejos seguro nos hacen llorar.

Empecé esta entrada mencionando a esos leoneses de los que nos sentimos orgullosos y terminaré con ellos, agregando a Salomón de la Selva, a Alfonso Cortes y a otros como el doctor Jaime Granera.

Entre nuestras singularidades están nuestras calles, enormes calles, y la arquitectura colonial. Sigan ahora ustedes mencionando aquellos lugares, tradiciones, personas y comidas que se me hayan escapado.

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