Media Cuartilla

La misoginia mató a una niña de 12 años llamada Yesbeling

A Yesbeling le faltaban 18 días para cumplir 12 años cuando fue secuestrada el 24 de noviembre de 2017. Estudiaba quinto grado y vivía en una comunidad de Pueblo Nuevo, Estelí, llamada Los Llanos II, donde habitan unas 900 personas y la pobreza extrema afecta a casi el 50% de sus habitantes.

La primera noticia que tuvimos sobre ella cayó en los correos la tarde del primero de febrero. El periodista esteliano Máximo Rugama informaba sobre el caso. Ahora releo un extracto: Flor Adelina Espinoza Calero, la madre de Yesbeling María Espinoza Calero, no come ni duerme. Tampoco puede contener el llanto. Asegura que con ayuda de la Policía Nacional ha buscado a la niña por todas partes y la llama por teléfono de manera insistente, pero no ha podido ubicarla ni comunicarse con ella. Teme que le haya ocurrido algo malo.

 Lo peor ya había ocurrido.

En la foto que mostraba la madre, la niña vestía uniforme escolar: falda azul, camisa blanca y calcetines del mismo color hasta la rodilla. Una banda azul le atravesaba el pecho. Su rostro era serio, igual al de su mamá. Estaba en un campo abierto, sobre pasto. La imagen impacta porque en un sitio igual se vio su cadáver envuelto entre sábanas casi tres meses después de su desaparición.

A Yesbeling la buscaron día y noche hasta el 21 de febrero, cuando su cuerpo fue encontrado fortuitamente por unos obreros en el fondo de un pozo de 12 metros de profundidad ubicado a unos 200 metros de su vivienda. La violaron y asesinaron. La torturaron.

Sus asesinos eran conocidos, uno de ellos, quien se encuentra prófugo, era su tío. ¿Cuántas veces en esos 89 días de angustia y desesperación Flor Adelina habrá ido donde ellos para preguntar por Yesbeling? Callaron pese a que sabían que tras violarla y asesinarla habían amarrado una piedra a su cintura y amarrado sus manos con alambre de púas. “Yo no sé por qué lo habrá hecho”, dijo a la Policía el único capturado, quien asegura que sólo fue cómplice del tío.

Yo sí sé por qué lo hicieron: por odio, por desprecio a su vida. Es lo mismo que motiva a todos los que violan y matan mujeres.

¿Fueron monstruos quienes hicieron esto a la niña dejándonos atemorizadas a todas? No lo son.  “El ataque a los cuerpos es parte de las prácticas masculinas de dominación”, explicó el psiquiatra argentino Enrique Stola a Cosecha Roja cuando fue consultado a propósito del asesinato de Camila Borda, de 11 años, violada y ahorcada tres días después del hallazgo del cadáver de Yesbeling.

A la niña argentina la mató un tipo que la secuestró cuando ella iba en su bicicleta a la venta. El caso ha estremecido ese país y provocó la ira de los vecinos de la niña, quienes intentaron linchar al femicida.

(No ha pasado lo mismo con nosotros)

La idea de que crímenes como este son cometidos por monstruos aleja a estas personas “de nuestro imaginario, de nuestro contorno social, y los colocan como seres extraños. Lo cierto es que miles de hombres, buenos ciudadanos de pequeños pueblos y grandes ciudades violan mujeres, niñas y niños”, agrega el psiquiatra.

Solo en 2016 el Instituto de Medicina Legal de Nicaragua realizó 7, 600 peritajes por violación a niñas menores de 13 años. Desde 2012 en Nicaragua 366 mujeres han sido asesinadas. En esa estadística escandalosa está Lucero, Ruth, Vilma, Karla, Xiomara y Rechel.

Las cifras reflejan el odio que muchos hombres tienen hacia las mujeres y los casos como el de Yesbeling nos recuerdan lo vulnerables que estamos frente a la violencia machista. ¿Qué hacer?

Tres veces a la semana una de mis sobrinas de 8 años asiste a clases de taekwondo. Ya tiene cinta roja. Así, según nosotras, aprenderá a defenderse del compañero grosero al que le están enseñando desde ahora que tiene licencia para golpear a las niñas; del que en la calle disfraza de adiós su acoso y puede intentar tocarla; del cercano, familiar, amigo, vecino, conocido o desconocido que quiera violarla; y del posible novio o esposo violento. Pero no hay garantía de nada.

Estamos criando niñas que deben aprender a defenderse, que deben identificar a un abusador, que deben saber cuál calle es segura y cuál no, ¿hasta cuándo?, ¿cuándo empezaremos a educar a niños que respeten los cuerpos y vidas de las mujeres, niños que siendo adultos no desprecien nuestras vidas y quieran dominar nuestros cuerpos?

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