Media Cuartilla

Ser sexy… ¿me hace mujer?

Mirá a tu alrededor. Vas a observar la relación que tiene la mujer con la venta de diferentes productos de belleza, del licor y de los artículos de cocina.

La televisión, los videos, las novelas, la música, las revistas y los periódicos nos enseñan que lo deseable de una mujer es que se vea y sea sexy.   

Nos enseñan que para sentirnos deseadas y admiradas debemos mostrar nuestros cuerpos, pero nadie nos dice que este comportamiento nos pone en riesgo.

En una entrevista que hice hace muchos años a la doctora Auxiliadora Marenco, sexóloga nicaragüense, cariñosamente conocida como “Chilo”, me explicó que por naturaleza todas y todas somos personas sexuales.

Para la “Chilo”, la “sexualización es darle carácter sexual a ese cuerpo que puede ser de hombre o de mujer”. Ella decía que se trata de “explotar los sentidos que dan respuesta, las sensaciones y la manera cómo se muestra el cuerpo en distintos comportamientos”.

La sexualización es positiva decía la Chilo, pero “si la impregnamos de esa cosa bella que significa todo el cuerpo, la piel, los ojos y los sentidos”. Advertía, sin embargo, que la sexualización es negativa si utilizamos el cuerpo, abusamos de él y lo ponemos al servicio de la explotación sexual, la publicidad o la pornografía.

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Hemos escuchado hablar muchísimo de la violencia física y verbal, pero existe también la violencia simbólica, que se muestra a través de la exposición de nuestros cuerpos con el objetivo de cosificarnos. Un ejemplo son los concursos de belleza.

En los concursos de belleza utilizan el cuerpo para la exhibición de la mujer en vestidos de princesas y muestran sus atributos en trajes de baño.

Las chavalas que concursan lo hacen por la aprobación de otros u otras, y deben de tener las medidas perfectas 90-60-90. Deben de ser las más bonitas y poseer la sonrisa más simpática.

Poco importa su personalidad y proyectos de vida, sino fijémonos que dejan pocos minutos para las preguntas, muchas de las cuales tienen respuestas obvias, burlándose de la inteligencia femenina.

¿Objetos sexuales?

Muchas chavalas nicas que ahora se encuentran en el mundo del modelaje viven en carne propia la sexualización negativa o cosificación del cuerpo, a costa de una figura perfecta y un rostro precioso.

Los  dueños de las empresas se aprovechan de ellas para generar mayores ingresos y a ellas les pagan poco. 

Por otro lado, a diferencia de las chavalas modelos que tienen opción de decidir si aparecer o no en las fotografías de las revistas o periódicos, muchas mujeres migran por razones económicas y se encuentran con explotadores sexuales que les prometen cambiar sus vidas y se las llevan engañadas.

Una vez que están en otros países las obligan a prostituirse. Utilizan el cuerpo de la mujer como un objeto sexual para sus beneficios económicos.

En la prostitución se utiliza el cuerpo de una mujer con fines de placer a cambio de unos pesos. A eso también le llamamos sexualización, pero negativa.

Normalmente en los anuncios para puestos de trabajo piden a las chavalas entre 18 y 21 años. Las solicitan “bien presentables”, y si es posible piden que antes envíen una fotografía.

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La publicidad, la moda y series de televisión muestran a las niñas en ropa de adultas como minifaldas, vestidos o tacones. Eso también forma parte de la sexualización. Desde que somos niñas estamos expuestas como objetos para vender los productos.

Las adolescentes que crecieron con toda esta información, una vez que llegan a los 15 años se comportan como una joven de 20, todo el tiempo súper maquilladas y con ropa muy corta.

¡Ni yo misma me entiendo!

En la adolescencia se da una revolución completa dentro de nuestro cuerpo. Las hormonas están en su máxima expresión.

La “Chilo” le llama “la gran ola” y es una etapa en la que la sexualización se muestra en el desarrollo de nuestro cuerpo  y en nuestro comportamiento.

Muchas cuando éramos adolescentes vimos y sentimos cosas extrañas, nuevas, y ni siquiera podíamos explicárnoslo.

Algunos hombres se descubren a través de la masturbación, comenta la “Chilo”, y en el caso de las chavalas, muchas lo canalizamos a través del coqueteo porque nos han enseñado que masturbarnos es malo.

Vemos a una chavala que se mira al espejo, se acomoda, posa y mueve el cuerpo, eso es hormonal. Ella lo hace sin ninguna intención, sabe que algo se le mueve por dentro, pero no se lo puede explicar.

Para Ana María, una chavala de 26 años, rebobinar el casete y trasladarse a su adolescencia le genera muchas dudas. Cuenta que en la secundaria sufrió mucho porque “quería ser sexy, pero era gordita”.

Dice que hasta el día de hoy si alguien le dice que es sexy, se asombra.  Ana pudo entender lo que todo esto significaba hasta que entró a la universidad y se integró a organizaciones que promovían los derechos de los chavalos y las chavalas. Antes se consideraba “fea”.

En los centros educativos las adolescentes de secundaria vivencian la sexualización en el hecho de sentirse sexis y deseadas a través de la exposición de su cuerpo, vistiendo ropa corta y usando mucho maquillaje. Sin embargo este estándar no aplica para las chavalas gorditas, porque ser sexy es ser delgada.

Muchas se preguntarán si ahora se trata de vestir siempre de largo, porque vestirse de chingo es peligroso y malo, pero en realidad no se trata de eso, lo que quiero compartir es que es importante que las adolescentes que están pasando por este proceso de crecimiento y reconocimiento del cuerpo comprendan lo que les está sucediendo y eviten caer en la exposición de sus cuerpos, porque la sociedad así se los pide.

Deben reconocer que si bien es cierto la sexualidad es muy importante en sus vidas, no debe ser la única.

La vanidad es positiva

Desde hace algunos años el Internet se ha vuelto parte necesaria en nuestras vidas. Cada vez es más exigido que en la escuela les orienten a las adolescentes hacer sus tareas de investigación en el ciberespacio.

¿A cuántas de ustedes no les han dicho que si no estás en las redes sociales o más bien en el Facebook no existen? En Facebook debo verme excesivamente maquillada, bien peinada y con mi mejor pose.

Entre menos ropa, me veo más sexy y soy deseada. Tras diez “Me gusta” las chavalas se sienten populares.

Cuidar nuestra apariencia no es negativo porque mejora nuestra autoestima. Si te pones una camisa bonita con la espalda pelada, eso forma parte de lo que vos sos, de tu sexualidad. Querer verte bonita es cuidarte, es estar bien con vos misma.

El problema es cuando la forma en cómo nos vemos es lo más importante y dependemos de la aprobación de los demás para sentirnos bien.

Vivir la sexualidad es importante, pero debemos desarrollar otras habilidades, donde lo que importa realmente debemos ser nosotras.

Tu cuerpo tiene poder

Muchas mujeres llegamos a adultas sin saber el poder que tenemos sobre nuestro cuerpo.  Creemos que el cuerpo puede ser usado para darle placer al hombre y ya.

Tener conciencia del poder que tenemos sobre ese cuerpo pasa por el hecho de saber que nosotras no nacimos para tener hijos y ser madres. La sexualidad no solo es para la reproducción o para irte a acostar con alguien.

Es importante saber que la sexualización es la fusión entre eso físico que tenés, que se llama cuerpo,  y lo emocional, o sea tu alma, que realmente es reproductiva, pero de ideas, porque las mujeres somos inteligentes, somos seres pensantes.  

Reconocer el poder que tenés sobre tu cuerpo significa identificar las habilidades y características que te hacen única, eso es en resumen la esencia femenina, es la manifestación de tu cuerpo.

La psiquiatra Auxiliadora Marenco, “Chilo” describe muy bien la fusión que debe existir: “La mujer debe agarrar su cuerpo y ponerlo al servicio de su alma, muchas veces pueden quedar en la apariencia y descuidar su alma. El alma hay que alimentarla, leer, estudiar, ver que está pasando, se trata de sacarle brillo a su talento, descubrir para qué sos buena y explotar”.

Para no caer en la cosificación del cuerpo debes descubrirte  y no darle exclusiva importancia al cuerpo, no debe ser tu centro.

Si crees que tener las medidas perfectas, piernas sin celulitis y ser muy bella es lo más importante en tu vida, tu cuerpo está siendo el centro, por lo tanto tu vida depende mucho de lo que los demás piensen sobre vos y no debe ser así. Probablemente serás muy bella, pero vacía, tu cuerpo será únicamente un cascarón.

La sexualización se administra

El término “sexualización”  no es muy conocido. Se trata de un proceso normal, hormonal y natural, pero que deben administrarse de manera inteligente desde la adolescencia hasta que somos adultas. Administrarse pasa por ser conscientes del poder de tu cuerpo.

Es importante resaltar que es válido vestirnos cómo nos plazca. Lo importante es gustarnos aunque seas extravagantes y atrevidas. Andemos por la vida como queramos.

Hablar de sexualización implica también hablar del sexo. Hacerlo no debe ser complicado ni vergonzoso para las adolescentes. Como padres y madres debemos tocar el tema de la forma más natural y normal. La formación e información son claves.

Voces Sororas aborda durante el mes de septiembre la temática del cuerpo desde la visión y las realidades de distintas mujeres.

Ilustraciones realizadas por Colectiva

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