Media Cuartilla

Elegir amarme

Estar abierta a los cambios es parte de mi nueva filosofía de vida. Me ayuda a tener equilibrio y a darme el amor que necesito.

¿Cómo se siente amarse a una misma? Fue la primera pregunta que me hice cuando empecé a estar consciente de que quizás no practicaba el amor propio.

Este proceso no es lineal, es un subibaja de emociones y reflexiones en donde lo importante es iniciar por aceptarse. Es cierto que tenemos defectos, pero parte del problema es que les damos más importancia que a nuestras virtudes, y esto empieza a distorsionar la imagen que creamos de nosotras mismas.

Mi ser es una unidad conformada por mi cuerpa, mis pensamientos y mi alma. Hay una canción que siempre que la escucho me cala el espíritu y me recuerda el ser maravilloso que puedo llegar a ser:

“Si yo encontrara un alma como la mía

cuántas cosas secretas le contaría

un alma que, al mirarme, sin decir nada

me lo dijese todo con la mirada”

María Grever

Entre las prácticas para amarme está el cuidar mis hábitos. Cada decisión en cualquier ámbito de mi vida me afecta directamente. La persona más importante en mi cabeza tengo que ser yo, por eso empiezo por interiorizar si realmente estoy tomando en cuenta mis necesidades físicas y emocionales antes de actuar.

Cuidar mi salud mental ha sido vital. Vivimos en un país con muchas injusticias sociales, especialmente con las mujeres, que traspasan generaciones y nos afectan en nuestro desarrollo emocional. Por esto, parte de mi autocuido es sanar mis traumas y mis inseguridades con la ayuda de una psicóloga y grupos de apoyo.  

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Las actividades al aire libre también me han ayudado a sentirme con mucha más energía. Además, me han hecho interactuar con otras personas que están en la misma búsqueda de libertad. Sin querer, probando un nuevo deporte encontré un estilo de vida que me brinda paz mental y me hace sentir feliz.

Otros tipos de actividades han sido los conversatorios con otras mujeres. En mi caso compartía bastante con un colectivo de bordadoras. Nos reuníamos para intercambiar ideas y crear espacios donde nos pudiéramos sentir seguras y así compartir proyectos. Con esto me sentía acuerpada y respaldada.

Algo muy importante que me ha ayudado es siempre ser realista. No pretender que todos los días tengo que estar bien y feliz, porque caería en un falso optimismo.

Tengo que estar clara que todos los días me voy a enfrentar a distintas situaciones buenas o malas y todo va a depender de cómo yo reaccione a ellas.

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Un ejemplo es llegar al banco, tener el tiempo apretado y encontrarte con una fila enorme adentro. Aquí tengo dos opciones asertivas: 1. Aceptar que voy a tardar más de lo esperado y pacientemente esperar a como todes les demás lo están haciendo (en algún momento voy a llegar a la ventanilla) o 2. Irme y regresar en otro momento. Pero esto no tiene porqué amargarme el día.

Por último, agradecer por todo lo que tengo y no tengo. Estar consciente que soy privilegiada por todas las opciones disponibles para poder cuidarme y saber que lo que no tengo, no lo necesito con urgencia para empezar a nutrirme.

Estar abierta a que lo más constante en la vida son los cambios es parte de mi nueva filosofía de vida para tener equilibrio y así poder darme el amor que necesito.


En noviembre en Voces Sororas hablamos sobre el placer y el amor propio.

Ilustración realizada por Colectiva

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