Media Cuartilla

“La relación con el cuerpo cambia cuando sanamos e identificamos los dolores y traumas”

Inteligencia y emancipación sexual son dos de los temas que aborda Ana Castillo Muñoz, periodista puertorriqueña, coach sexual y la creadora de Con el verbo en la piel, un proyecto que pretende ser un espacio seguro para hablar sobre sexualidad, sanación y placer.

“Buscamos la emancipación, la sanación y la liberación desde varios aspectos: uno, como un cuerpo político; dos, como un cuerpo merecedor de placer; tres, como un cuerpo que sabe dar amor y que está listo para recibirlo; y, finalmente, como un cuerpo que simplemente es sin importar el entorno”, explica Castillo Muñoz en esta entrevista.

Ella considera que “las relaciones que tenemos las mujeres con nuestros cuerpos vienen desde la baja autoestima y desde la laceración a nuestra propia identidad” porque “permitimos cosas que honestamente no queremos hacer, pero lo hacemos para complacer a otra persona”.

Es por eso que insiste en la inteligencia sexual, entendiendo ésta como “aquellas prácticas que podemos hacer de forma inteligente, responsable y consentida dentro de un acto sexual o sexuado”.

¿A qué se refiere con sanar la relación que tenemos con nuestro cuerpo para lograr la emancipación y libertad sexual?

Básicamente aspiramos como proyecto y como plataforma que todes les cuerpes se sientan libres, segures y que se encuentren en sí mismes, a pesar de todo el embate que hay en cuanto la discusión de género, las identidades y lo binario. Que se encuentre la forma de poder ser y de sentirse cómodes desde lo que son en términos físicos.

Nosotres en Puerto Rico tenemos una historia con los cuerpos bien interesante porque somos una colonia. Desde que tenemos uso de razón en términos históricos, hemos nacido y crecido como un país que es una colonia. Así que la colonia también se traduce al cuerpo, para nosotros es importante generar espacios, conversaciones y demás cosas que nos ayuden a romper con la colonia que habita en nuestro cuerpo, cuerpos caribeños, cuerpos negros, cuerpos gordos y cuerpos que rompen con un montón de cosas que están estipuladas.

Así que buscamos la emancipación, la sanación y la liberación desde varios aspectos: uno, como un cuerpo político; dos, como un cuerpo merecedor de placer; tres, como un cuerpo que sabe dar amor y que está listo para recibirlo; y, finalmente, como un cuerpo que simplemente es sin importar el entorno.

Mencionaste que “la colonia se traduce al cuerpo”, ¿qué significa eso?

La colonia se traduce al cuerpo desde la forma en que nos invitan a compartir, muchas veces nos dicen: “No, de esa forma no se hace”, “el cuerpo no se utiliza para eso” o “no te puedes vestir de esta forma” porque rompe con lo que nos han enseñado culturalmente.

La colonia está en nuestro cuerpo desde la forma en que amamos, desde la forma en que nos dejamos amar, desde cuáles son las propias narrativas que contamos sobre lo que nosotros somos como cuerpo y como país.

Las formas en que se traduce la colonia al cuerpo también se ven en nuestra intimidad, en cómo nos relacionamos y cómo permitimos que otras personas se relacionen con nuestro cuerpo, sobre todo si miramos que los cuerpos son para poseerse como si fuesen espacios para solamente el placer de otros y no necesariamente para el placer propio.

Ustedes hablan de inteligencia sexual, ¿qué es eso?

Cuando hablamos de inteligencia sexual nos referimos a aquellas prácticas que podemos hacer de forma inteligente, responsable y consentida dentro de un acto sexual o sexuado.

También tiene mucho que ver con la forma de educarnos en cuanto a la educación sexual, valga la redundancia.

En nuestro país lamentablemente carecemos de espacios donde se pueda abordar la educación sexual porque hay una fuerte intromisión de la Iglesia en el Estado, así como en muchos países de América Latina. Desde el Estado no se gestan espacios para la educación sexual integral, así que nos toca a las personas de forma muy independiente, a organizaciones sin fines de lucro y demás, emprender proyectos que se encargan de hacer este trabajo.

Cuando hablamos de inteligencia sexual nos referimos a la forma de compartir tu cuerpo, darle placer a tu cuerpo, educarte sobre tu cuerpo y sobre la sexualidad de forma consentida, inteligente, responsable y consciente.

En su experiencia, ¿qué relación tenemos las mujeres con nuestros cuerpos y cómo vivimos nuestra sexualidad?

En mi experiencia personal (esta relación) se ve atravesada por muchas cosas. La relación que yo tuve con mi cuerpo cuando era una adolescente no era quizás la más saludable porque estuve rodeada de diversas violencias que laceraron esa relación, desde acoso callejero hasta intentos de agresiones sexuales. Obviamente esos episodios marcan una relación muy distinta con el cuerpo.

Ana Castillo Muñoz, fundadora de Con el verbo en la piel. Foto cortesía.

Ya con otro conocimiento, con otras herramientas, con otras personas, con otras conversaciones la relación con la cuerpa o con el cuerpo cambia porque empezamos a sanar, porque empezamos a palabrar y a identificar donde están alojados esos dolores, esos traumas.

Así que la relación con la cuerpa es bien personal de cada mujer, tiene mucho que ver con cuál fue el contexto en el que creció y en el que se vio desarrollada, pero mirándolo de forma general, pensándolo en una sociedad bien machista, heteropatriarcal y heteronormativa, las relaciones que tenemos las mujeres con nuestro cuerpo vienen desde la baja autoestima, de la laceración a nuestra propia identidad, al permitir cosas que honestamente no queremos hacer, pero las estamos permitiendo para complacer a otra persona. Eso en términos generales me atrevería a decir, pero podría seguir mencionando cosas.

¿Cuáles son los principales mitos o tabúes que persisten?

Que las mujeres no se masturban, el famoso punto G, hay personas que se debaten con que sí (existe), hay personas que dicen que no. Eso está en la conversación todavía.

También que no es importante hablarle a los jóvenes de educación sexual. Sobre el aborto, que si es moral o no. El mito de que las mujeres no eyaculan, ese es muy común, hay muchos mitos sobre la masturbación específicamente.

¿Qué podemos hacer para romper con estos mitos?

Seguir generando espacios, conversaciones, para normalizar estos temas, para educarnos, para compartir saberes, para compartir experiencias. Seguir invitando a la gente a reflexionar sobre cómo ha sido su vida sexual, sobre cuáles son sus propios límites, sobre cuáles son sus necesidades, de cómo apalabrarnos mejor, cómo atrevernos a pedir.

Creo que lo que se necesita es seguir compartiendo información y que la gente se sienta que tiene espacios seguros donde puede hablar de estos temas.

¿En qué consiste el coaching sexual que ustedes ofrecen?

El coaching sexual que ofrecemos es con perspectiva feminista y básicamente es un espacio donde se le acompaña a la persona a crear un plan de trabajo sobre los objetivos que se trace.

Por ejemplo, un objetivo puede ser que la persona quiera aprender a utilizar o comprar juguetes sexuales, entonces creamos un plan de acuerdo con la historia de esta persona que nos permite ir poquito a poco hasta que la persona accede a comprase un juguete.

A lo mejor los factores que pueden limitar a una persona son que no tenga dinero o que tenga miedo a la masturbación, ese tipo de cosas. Es como ir rompiendo cajitas poquito a poco para ir ayudando a la persona a optimizar o maximizar su vida sexual desde el yo.

No son acompañamiento para pareja, son acompañamientos individualizados porque entendemos que cada persona es protagonista de su propio proceso y nosotres como coaches lo que hacemos acompañar y ayudar a la persona a diseñar su propio camino porque lo que buscamos al final es eso, la liberación y la propia emancipación del cuerpo, del sexo y de las experiencias.

¿Qué motiva a una mujer a buscar un coaching sexual?

La motiva la necesidad de hablar con alguien sobre su vida sexual sin que les juzguen, hablar con alguien de sus intereses sin que sienta que la van a señalar, sin que sienta que se le está invalidando o sin que sienta que quizás es una promiscua, o tal vez hablar de sexo.

Esas son muchas de las motivaciones por las cuales se nos acercan, también porque quisieran aprender nuevas técnicas para conocerse mejor o porque necesitan acompañamiento para tener una mejor autoestima. Esas son cosas por las cuales nos hemos dado cuenta que nos buscan más.

¿Cuáles son los mayores retos a los que se ha enfrentado como coach sexual?

El principal siempre es tener un buen consejo para la persona que esté en la sesión, es estar consciente y conectada con esta persona para ofrecerle un buen servicio. Eso siempre va a ser un súper reto porque son muchas historias y no hacerlo tan personal es un reto, porque uno le coge cariño a las personas atiende. Otro reto también puede ser con las personas que no se atreven a hablar.

¿Ha recibido críticas al dedicarse a couchear en esta área?

No, esto del coaching sexual es relativamente nuevo, no llevamos ni un año haciéndolo, así que hasta el momento las críticas no han ido tanto al coaching sexual como tal, sino más bien al proyecto Con el verbo en la piel porque habla de sexualidad, es un proyecto que es bien inclusivo, que tiene una línea política bien clara y que incomoda a muchas personas por conversaciones de esta índole.

¿Cómo nació el proyecto Con el verbo en la piel?

Con el verbo en la piel nació hace cuatro años si no me equivoco con el fin de encontrarle respuestas a todas las dudas que tenía sobre mi cuerpo y mi sexualidad.

Como te dije, la relación que tuve con mi cuerpa era bien determinante para este proyecto porque sentía que necesitaba sanar, sentía que necesitaba encontrar un espacio donde me sintiese cómoda y no lo había. En ese mismo deseo de encontrar el espacio lo creé yo, pensando que era solamente para mí y de momento es un espacio que no es mío, sino de la gente. Esa fue la razón por la cual surgió Con el verbo en la piel.

Ana Castillo Muñoz creó el proyecto Con el verbo en la piel para llenar el vacío de educación sexual que existe su país, Puerto Rico.

¿Sentís que has aportado algún cambio en cómo Puerto Rico ve la sexualidad? ¿Cuáles crees que han sido tus aportes o tu alcance?

Yo no me atrevería a asegurar que ha habido un cambio en Puerto Rico porque hay mucha gente aquí haciendo trabajos, educando sobre la sexualidad, pero sí creo que desde hace un tiempo para acá son más los espacios que se están dando sobre estos temas.

Sí pudiera decir que nuestro proyecto es parte de esa oleada que suple esta necesidad y que hacemos mucho quienes estamos trabajando.

¿Cómo está compuesto el equipo de Con el verbo en la piel?

Esa pregunta es muy interesante porque aunque siempre hablo de “nosotros”, nosotros soy yo sola, el proyecto lo manejo yo, todo lo que se gesta, el coaching sexual, las publicaciones y todo lo hago yo, así que es un montón de trabajo.

Siempre en momentos muy oportunos hay amigos, amigas y amigues que me ayudan, específicamente cuando hay actividades presenciales, pero de ahí todo lo demás lo hago yo.

¿En qué se diferencia Con el verbo en la piel respecto a otros proyectos de sexualidad?

La historia personal, la conciencia de que es un proyecto antirracista, la consciencia de que es inclusivo, es un proyecto anti-patriarcal y de que es un proyecto afro-feminista. Siento que esa es como la fórmula y tiene mucho que ver con la gente que nos apoya como proyecto.

Ilustración realizada por Colectiva

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