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«La ansiedad está anclada en las memorias corporales»

El abuso sexual y el acoso son dos de las principales causas de la ansiedad en mujeres, asegura la terapeuta corporal Zayda Patricia Treminio. «La mayoría de las chicas que vienen aquí, al escudriñar en su historia clínica, han tenido alguna experiencia de abuso sexual», dice.

La especialista en experiencia somática explica que la ansiedad es una manifestación de la memoria corporal por algún evento traumático vivido y que “es necesario trabajarla para encontrar herramientas de autorregulación y tener una mejor calidad de vida”.

“La ansiedad está muy anclada a esas memorias corporales en las que entra en juego no solo la mente y el pensamiento, sino también el cuerpo porque las emociones se expresan”, indica Treminio en esta entrevista.

Ella tiene 21 años de experiencia como psicóloga, estudió una maestría en género y desarrollo, ha trabajado en todo el país con organizaciones de mujeres y tiene su propio consultorio psicológico “Samsara” en Estelí.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es esa preocupación excesiva y a veces incontrolable sobre alguna situación de nuestro diario vivir. Esa preocupación nos lleva a tener manifestaciones tanto físicas como emocionales. Esto puede ser por situaciones que estemos viviendo o situaciones que acontecieron en un pasado o que acontecerán en un futuro.

Nos hace sentir miedo, incluso fatiga excesiva, esa es la parte física. Las expresiones de esta preocupación también llevan tensión muscular, insomnio, muchas veces falta de concentración.

Esto también tiene un componente emocional que muchas veces está ocupando pensamientos que no puedo controlar, emociones de frustración, enojo, llanto y también el miedo a la muerte o a que me pase algo inexplicable.

Cuando vienen personas a consulta siempre les digo: “La ansiedad es como un barco y está el capitán y la tripulación, y al final la tripulación le da un golpe de Estado al capitán”. Vos podés decir “no, no pasa nada”, pero el cuerpo está teniendo reacciones incontrolables que te llevan a desestabilizarte.

Por lo general la mayoría de las personas jóvenes que buscan colaboración psicológica son personas que tienen crisis de ansiedad, que también viven estrés y que los lleva a buscar ayuda o herramientas para poder sostenerse en su día a día.

¿Cómo ha sido su experiencia trabajando con estos jóvenes?

Es muy variado porque no podemos decir que la ansiedad es igual para todos, eso es lo que tenemos que decir para empezar. La ansiedad es muy diversa, incluso las causas que la provocan en cada ser humano, sea hombre o mujer, y las manifestaciones igual, son diversas.

Hay personas que pueden tener una crisis nerviosa con sudoración de manos, sudoración de pies, pero hay otras personas en que la ansiedad es solo es pensamiento intrusivo. Las causas muchas veces son por situaciones que han acontecido, por ejemplo, en las mujeres el abuso sexual o el acoso en algún centro de trabajo o en alguna escuela.

Es muy variado, hay denominadores comunes, pero no hay un patrón establecido para decir “es de la A a la Z y se tiene que trabajar de esta y esta manera”. Lo que podemos ver en la clínica es que siempre debemos buscar diferentes herramientas que se acoplen a la historia de vida, a las vivencias propias de la persona, de su contexto y su locación actual.

Por ejemplo, en una persona la herramienta de relajación con respiración profunda no la puede tranquilizar, le puede generar más ansiedad, pero puede que a esa misma persona un momento de relajación con música tranquila o en algún espacio tranquilo puede bajarle los niveles de ansiedad.

Lo que vemos en el día a día cuando atendemos es que debemos encontrar qué denominador común tiene esa persona y cuáles son esas herramientas de autorregulación que tiene ella en su día para poder colaborarle en la clínica.

La terapeuta corporal Zayda Patricia Treminio sostiene que la memoria corporal viene desde el vientre de la madre.

Lo otro que hacemos es identificar de dónde surge. En terapia corporal nosotros siempre hablamos de que cuando hay una situación traumática se queda esa energía estancada y lo que necesitamos es que nuestro cuerpo vaya reconociendo cuáles son esos recursos internos, que los vaya amplificando para provocar esas pequeñas descargas y sanar.

La ansiedad está muy anclada a esas memorias corporales en las que entra en juego no solo la mente y el pensamiento, sino también el cuerpo porque las emociones se expresan. Entonces hay que trabajar mucho con esa memoria corporal y ayudarle a la persona a que ella encuentre las herramientas de autorregulación y los recursos que le ayuden a estabilizarse. Eso es lo que decimos estar presentes, estar en el aquí y en el ahora.

¿A qué se refiere con la memoria corporal?

La memoria corporal trae al presente esos elementos de aquello que viviste en tu pasado, ya sea pasado inmediato o pasado lejano y que queda anclado en tu cerebro o queda guardado o registrado desorganizadamente producto de una situación traumática, y que en tu día a día también se acopla a situaciones de estrés.

¿Cómo se expresa esa memoria corporal? Un ejemplo, si yo sufrí abuso sexual en mi infancia o en mi adolescencia, ahora que tengo 42 años hay algo en este momento que comienza, puede ser que de repente en mi trabajo me quieran correr o de repente se murió un familiar de covid-19 u otra situación difícil que inmediatamente se convierte en el disparador de esa situación traumática que viví, y mi cuerpo comienza a hacer uso a esa memoria corporal, es decir, hay dolores musculares, tensión, insomnio, pesadillas, enfermedades como la diabetes, la presión alta o alguna crisis completamente de ansiedad o incluso depresión. Inconscientemente ese trauma sale a través de mi cuerpo.

La memoria corporal más allá del trasfondo traumático viene desde el vientre de nuestra madre porque antes de tener el pensamiento y los recuerdos, lo que tenemos es la memoria corporal. La neurología dice que tenemos recuerdos a los 18 meses de edad, pero antes de eso tenemos la memoria corporal de las caricias que nos daba la mamá o las personas que nos cuidan.

Si no nos dan caricias, nos dan maltrato, eso queda registrado. Todos los acontecimientos, las violencias, el maltrato infantil, los golpes, las malas palabras inmediatamente se registran.

Cuando yo le digo a una persona: “Juana, cierre sus ojos. De esto que me está comentando ahorita, observe si hay algún registro en su cuerpo”, ella me estaba contando que su marido la golpeaba y que su padre también la golpeó cuando tenía 12 años, entonces, ella responde “sí, siento un nudo en el pecho”. Cuando ella menciona esa sensación, esa es la memoria corporal.

Muchas veces cuando tenemos miedo nuestro estómago se frunce o a otras personas las hace ir al baño o nos da nauseas. Cuando esta señora llamada Juana me dice “tengo ese nudo” ¿Está unido a alguna emoción? Sí, ¿es tristeza o es enojo? Ahí podemos ver cómo se refleja esa memoria corporal de hace tiempo o algún dolor al momento de hacer consciente el recuerdo.

¿Es necesario que las personas que sufren ansiedad de manera regular asistan a terapia?

Es importante la terapia porque te ayuda a encontrar esas herramientas y a trabajar la causa: ¿Qué es lo que hay atrás del telón de la ansiedad? Sin embargo, muchas personas lo pueden trabajar con recursos alternativos.

Hay gente que hace yoga o clases de natación o pueden tener un círculo de autorreflexión o círculos de autoayuda, hay personas que se van más al tema espiritual. Cada persona puede encontrar los recursos para estabilizarse. La terapia nos ayuda a encontrar la causa, más las herramientas y el como vos podés ir encontrando una mayor estabilidad emocional cambiando la relación con nuestro dolor, puede ser que ese dolor este ahí, pero yo voy a buscar diferentes herramientas para tener una mejor calidad de vida.

Por eso es importante para brindar ese kit. Yo le digo a la gente: “es como un kit adecuado a cada persona, un kit diferenciado”.

¿Qué acciones inmediatas se puede hacer en medio de una crisis de ansiedad?

Uno, hay que hacer un poco de antelación. Les digo a mis pacientes que las herramientas de autorregulación tienen que ser un hábito, un estilo de vida, lo podríamos llamar, qué fea la palabra, “rutina saludable”.

Tiene que ser parte de tu rutina y tu autocuido porque el proceso de transformación es genial, pero es en tu día a día. No es que comencé mi proceso hoy y se termina en las doce sesiones, no nos terminamos de transformar. Son todos los días el proceso de cambio.

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Pero si hay una crisis total de ansiedad, hay personas que lo llaman ataque de pánico, es decir “estoy completamente desbordado, mi energía es como un volcán en erupción”, lo que recomendados es que se conecten con sus sentidos. Me refiero a que busquemos en el espacio donde estemos cinco texturas que se puedan tocar, algo que sea suave, algo duro, algo que nos haga entrar en la presencia, algo a lo que llamamos “anclar” a través de poner mis pies en el suelo, me puedo quitar los zapatos, esto nos va ayudar a sentir el frío, el calor. ¿Cómo mis pies se sienten estando plantados en el suelo? ¿Cómo se sienten mis deditos?

Cada vez que yo siento estoy conectándome con la sociabilidad, con lo que me ayuda a interactuar. Cuando tengo una crisis de ansiedad no estoy interactuando, me estoy yendo, estoy desbordado o desbordada. El estar ahí le ayuda a mi cerebro a lo que llamamos en terapia corporal “mi cerebro de socialización”, no es mi cerebro arcaico de lucha y huida porque estoy en peligro. La ansiedad es estar en una acera de “estoy en peligro”.

El otro es el ver, veo cinco colores o cinco cosas que me llamen la atención, al mismo tiempo de eso voy entrenando mi respiración, inhalo profundo y lento y saco el aire profundo y lento.

El primero es el tacto, luego la vista, luego el olfato, si tengo cerca un perfume, ahora que está de moda el alcohol, buscar cinco olores o si estoy en un lugar donde no hay olores me puedo imaginar cinco olores que me gusten de algún perfume, algún aceite o aroma de comida.

El otro tiene que ver con escuchar: ¿Qué escucho? Si tengo el celular puedo entrar en contacto con alguna música o imaginar el sonido del mar. Luego son los sabores: ¿Qué es lo que hacemos activando los sentidos? Aquí estamos las dos escuchando, estamos viendo, estamos sintiendo, estamos activadas, estamos presentes. Vos estás allá y yo estoy aquí y te aseguro que estás presente. Eso es lo que buscamos, la presencia, pero tenemos que decirle a la persona y que ella reeduque a su cerebro para identificar y sentirse presente.

Lo siguiente es la respiración, vamos a inhalar profundo y exhalar, pero que esa respiración sea consciente, que la persona entre en contacto con su corazón, con su cuerpo y que vea cómo se va calmando. Aparte de eso, las personas pueden identificar qué otras cosas la relajan, por ejemplo, tener algún peluchito o tocar alguna planta.

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Lo que se recomienda es que si estoy en algún espacio público es salir o irme a un espacio más privado, encontrar algún objeto que me haga clic o me dé seguridad porque en la ansiedad lo que no tengo es esa seguridad de estar bien. En la terapia lo que hacemos es reconocer el patrón para que nuestro cerebro cambie ese patrón de inseguridad por uno de seguridad.

Lo otro que se recomienda a otras personas es un poquito de meditación. Respiramos profundo, observamos cómo entra y cómo sale el aire por mis fosas nasales, si el aire entra frío, tibio, helado, si entra por la fosa izquierda y sale por la derecha, si por las dos. El quitarle la atención es como quitarle la energía a ese campo magnético de la ansiedad e irme a mi presente. La respiración consciente es ese puente para restar ansiedad y cada vez va a ser menos.

Otra recomendación son los ejercicios, el plan de autocuido. Si podés hacer algún tipo de ejercicio te ayuda a bajar los niveles de estrés, cambiar los hábitos alimenticios por si comemos mucho azúcar o comida chatarra. El ejercicio ayuda a bajar el cortisol que por lo general en los niveles de estrés el cortisol está elevado y tengo que generar dopamina, serotonina para poder relajarme o haces actividades que me agraden y me hagan crecer como persona.

¿Cree que a las mujeres les da ansiedad de manera diferente?

He visto que en los varones la ansiedad tiene que ver con estar en peligro o de poder adaptarme en un espacio. A las mujeres en lo general las crisis de ansiedad les da más fuerte: la taquicardia, sudoración, pies fríos, incluso pensamientos rumiantes. Hay algunos hombres y algunas mujeres que sí se parecen y hay otros que se diferencian. Por ejemplo, hay mujeres que les da vómito o van al baño. Por lo general a los hombres no les da vomito o van al baño, al menos los que yo he visto en la consulta, no estoy diciendo de otros, probablemente hay. La mayoría de las chicas tienen que ver más con el movimiento estomacal y la invasión de pensamientos de todo tipo.

Porque si escudriño lo que me ha pasado a mí, te hablo en plano personal como terapeuta, la mayoría de las chicas que vienen aquí, al escudriñar en su historia clínica han tenido alguna experiencia de abuso sexual, y eso se acopla con la situación de estrés que estén viviendo en este momento y les ha generado la crisis de ansiedad. O los chicos que también tienen ansiedad, pero en menos intensidad, menos reacciones físicas.

Habría que ver alguna investigación si tiene que ver con las construcciones sociales en el sentido de que socialmente se nos permite hablar y expresar las emociones, a diferencia de los chicos, porque ellos hablan, pero al trabajar el cuerpo hay mucha represión, mientras que las chicas conectamos un poco más con el cuerpo.

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¿Por qué cree que hay mucho desconocimiento sobre este tema?

Ahí sí vamos al tema de la construcción social. Muchas veces lamentablemente tiene que ver porque los adolescentes buscan la terapia y en muchas familias les dicen “eso es tontera” o “no tenés preocupaciones, ni que estuvieras estresado y solo te tenés que preocupar por el estudio”. Tiene que ver con una concepción en la educación desde la familia donde se van minimizando las situaciones emocionales o los trastornos. Se evita la parte psicoemocional.

Cuando van creciendo y ya tienen 18 o 19 años, no quiere decir que no se expresen, no obstante, como ya tenemos una concepción de educación que la parte emocional no se trabaja, ni vamos donde un terapeuta para trabajar, la gente se va al médico o disimulamos los problemas emocionales usando algún tipo de sustancia o con otras prácticas que sí son sanas, pero no son la ruta trabajadas. Por ejemplo, hay gente que va al gimnasio diariamente y que siempre tiene esas crisis de ansiedad porque cuando hay algo recurrente significa que hay algo más allá que necesitas trabajar.

La parte de la psicoeducación, de no enseñarnos desde niños que las emociones son importantes, que son válidas y que cuando sentimos una situación en nuestro cuerpo o tenemos algún pensamiento recurrente que tiene que ver con nuestra autoestima es importante verlo y tratarlo, así como tratamos un dolor de cabeza o alguna apendicitis.

La parte emocional está desconectada de la parte médica tradicional. Muchas personas van a una consulta médica y el médico no les recomienda que es importante trabajar tu estado emocional, tu estrés o un duelo que estés viviendo. Muchas veces se soluciona con ansiolíticos o antidepresivos y la gente se acostumbra a eso, no se acostumbra a trabajar la causa. Todos estos elementos hacen que la población no esté sensibilizada sobre los temas de salud mental.

¿Por qué es importante crear espacios donde se puedan tratar estos temas?

Es importante hablar de estos temas para sensibilizar a la población sobre su salud mental porque la salud mental es parte de nuestro diario vivir, es parte de nuestra niñez, de ese desarrollo de nuestra autoestima.

Si nosotros desde la niñez comenzamos a tratar nuestra salud mental vamos a ser sociedades más sanas con una mejor autoestima, vamos a trabajar el tema de la violencia, tanto en la familia como la violencia en las relaciones de pareja. Construiríamos valores importantes para respetar a los seres humanos y respetar los cuerpos de las mujeres y las niñas. Todo eso acontece en la salud mental.

Entre más trabajemos estos temas y sensibilicemos a la gente podemos tener esa sanidad. Otra cosa también, los espacios de autocuido que podemos ir creando nos permiten ser seres humanos más libres, más creativos, que sabemos que las situaciones traumáticas van a estar porque somos sociedades con traumas sociales como las guerras, los terremotos, los huracanes, ahora la pandemia. Somos sociedades traumatizadas, pero entre más espacios de autocuido tengamos, vamos a poder procesar de una manera sana esa energía que se queda estancada.

El trauma va a estar, pero nosotros vamos a podernos conectar con la felicidad, con la creatividad, con el desarrollo de habilidades para poder tener calidad de vida.

Entre más la familia lo vea, entre más las escuelas trabajen la salud mental, entre más los trabajos lo pongan en práctica y las universidades vamos a ser seres humanos que hablen de la salud mental, no le vamos a tener miedo. Debemos quitar ese estigma de que a la terapia van las personas que están locas o el hecho del que el psicólogo no se relaciona con temas de la iglesia, o sea, que alguien que es religioso va donde su guía espiritual y no va donde el psicólogo porque le va a decir que no crea en Dios.

Es romper ese estigma y saber que la salud mental es importantísima al igual que el cuido del cuerpo, que la salud mental impacta en nuestro cuerpo y que la mayoría de las enfermedades, está comprobado científicamente, que de cinco personas tres de ellas sus enfermedades son de origen psicosomático. Al irnos a la ansiedad, es meramente una situación que acontece en nuestro desarrollo y nuestra capacidad para gestionar nuestras emociones.

Collage elaborado por El gato negro lunar

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