Nicaragua: ¿es cierto que los jóvenes de hoy son apáticos a la política?

JOVENES MEDIA CUARTILLA

Por Matilde Córdoba

Un par de semanas atrás el sitio web del semanario Confidencial publicó un artículo que provocó un acalorado debate entre los jóvenes y algunos adultos y no tan adultos. Abordaba algunos de los hallazgos del estudio Masculinidad hegemónica en los jóvenes posrevolución  —realizado por la periodista Sofía Montenegro, del Centro de Investigaciones de la Comunicación (Cinco)— entre los que destacaba el escaso interés de la juventud actual por la política. Las reacciones fueron inmediatas. Artículos con explicaciones y reclamos fueron y vinieron en distintos medios digitales y en las redes sociales.

“Nos tildan de “individualistas” porque valoramos la educación como una forma de salir adelante y aportar al país (eso es acción política, pero no la que quieren reconocer como tal ahora)… Nos llaman pasivos porque nuestros padres nos han recomendado hasta el cansancio que no vale la pena solo concebir la idea de comprometerse a un proyecto armado en contra de un gobierno”, fue parte de lo escribió Ernesto Rogelio Valle Moreno en un artículo publicado en la comunidad de bloggers Política Mente Incorrecto a modo de respuesta.

Ese fue una de las primeras reacciones, pero luego vinieron muchas más, entre esas la del caricaturista Pedro X. Molina, quien dedicó una caricatura al tema y luego escribió un artículo respondiendo a las críticas de los jóvenes.

Convencida que el tema nos atañe a todos, entrevisté a Sofía Montenegro para que ahondara más sobre la investigación y respondiera a los cuestionamientos. A continuación la conversación con ella.

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Un año de Media cuartilla 

STORIES

Por Matilde Córdoba

Media cuartilla nació después de la Semana Santa de 2015. Yo tenía el pie enyesado por  un esguince y la preocupación de tener tanto tiempo libre, mucho calor y muchos programas televisivos que ver. Eso provocó que retomara la vieja idea de escribir en un blog. Contacté a la Mildred Largaespada y le pedí ayuda. Ella me mandó a reflexionar y tomó, como toma todo, muy en serio la tarea. Pensá en un nombre o en varios, mirá los diseños y nos reunimos mañana por skype, me orientó en principio. En esas estuve varios días y después de varios encuentros por skype con la Mildred, llegué a la parte más difícil: pensar sobre qué escribir, así que hice una presentación que pocos leyeron y el 25 de mayo de 2015 escribí la primera entrada formal: la historia sobre la muerte de una niña en un avión de La Costeña. La niña muerta la titulé. Yo estuve ahí cuando sucedió todo. Esa primera entrada tuvo 526 visitas en las primeras 10 horas.

Desde esa primera entrada hasta ahora he publicado 26 escritos sobre temas diversos que han tenido como característica en común mi experiencia. Es decir, he estado de metida en casi todos los escritos, así fuesen sobre el acoso callejero, sobre León, sobre la guerra y hasta sobre el famoso envenenador Oliverio Castañeda (en esa última entrada conté que mi bisabuela fue una de las que lo creía inocente y acudía al juicio solo para escucharlo hablar). En el blog he publicado también un par de entrevistas y he escudriñado en mi niñez y hasta en mis traumas.

Hasta hoy Media Cuartilla ha tenido 18,924 visitas. Los lectores provienen en primer lugar de Nicaragua y luego de Estados Unidos. Le siguen los de México, España, Costa Rica, Canadá, los Países Bajos, Panamá y Colombia. No sé quién me lee en la India, Vietnam y Nigeria, pero el año pasado registré cuatro visitas en cada uno de esos países. En 2015 los visitantes llegaron desde 56 países. Este año tengo registradas tres visitas desde Australia, una en Andorra y cuatro en Irlanda por mencionar tres zonas distantes entre los 55 países que registran las estadísticas de 2016. Me gustaría saber quiénes son esos lectores.

Media Cuartilla llega a 130 direcciones de correo electrónico, pero suelo interactuar solo con unos pocos. Todas las entradas han sido pensadas con anticipación. Han sido hechas y rehechas. Antes escribía al salir del trabajo y concluía los domingos, ahora termino los viernes. En ocasiones un par de amigos las leen antes que sean publicadas.

¿Sobre qué le gusta leer a la gente? Pues los gustos son diversos. La entrada más leída se llama Sobre esos que quedaron en la montaña sin tumba y sin gloria. Esta cuenta la historia de un chavalo que murió mientras hacía su Servicio Militar Obligatorio. A su mamá le entregaron el cadáver equivocado y 30 años después pudo hallarlo. Entrevisté a su hermano, Francisco Alvarenga, quien escribió una novela. En un día esta entrada alcanzó las 1900 visitas, un récord que hasta entonces ostentaba una entrada sobre León, mi León. Esta también ha sido una de las más comentadas: 24 comentarios. Ese mismo número de intervenciones tiene la de León. La segunda más comentada es una que se llama Los primeros de mi familia. Creo que en este caso todos los comentaristas son parientes míos.

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Sobre esos que quedaron en la montaña sin tumba y sin gloria

Por Matilde Córdoba

Su hermano era un chavalo curioso, gordito, que tocaba la guitarra y había aprendido inglés de manera autodidacta. A los quince años soñaba con escribir el guión de una película. Se llamaba Róger. Un día de 1984 salió a clases, al Instituto Elvis Díaz, en Managua, y no regresó más.

“Mi madre se desesperó y pasó días buscándole sin resultados. Nadie sabía de él”, recuerda Francisco Alvarenga Lacayo, autor de la novela Sin nombre ni gloria.

Desde Holanda, donde Alvarenga Lacayo reside desde hace diez años, cuenta que supieron de su hermano por medio de una carta que él mismo escribió. “Decía que estaba en Pantasma, Jinotega, prestando su Servicio Militar Patriótico. Mi madre se alegró al saber que estaba vivo y a la vez se entristeció al enterarse de que su hijo de apenas quince años estuviese en la guerra”.

Meses después lo trasladaron  a una base militar y desde entonces perdieron contacto con él. “El cinco de diciembre de 1984 un par de militares llegaron a nuestra casa. Nos dijeron que Róger había caído en combate”, prosigue.

Sin embargo la familia recibió un cadáver equivocado. “Mi madre desesperada se movilizó hasta las montañas en busca del BLI Rufo Marín, en el que él estaba. Allí consiguió información de los caídos el dos de diciembre del 84 y con la astucia de una loba, logró localizar el lugar exacto donde había sido entregado y sepultado, pero en Managua le prohibieron seguir buscando respuesta y la amenazaron”.

Fue hasta en 2013 que lograron identificar el lugar donde fue enterrado. Había sido sepultado por otra familia en San Ramón, Matagalpa.

“Cuando tenía unos veinte años y a petición de mi madre, empecé a investigar por medio de exmilitares y de excontras. Entrevisté a más de cien personas”, relata Alvarenga Lacayo.

“A veces después de entrevistar a alguien me retiraba del lugar, me sentaba en cualquier lado y empezaba a llorar”, confiesa durante una entrevista por teléfono.

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En Nicaragua “tenemos una enorme tendencia a legitimar los autoritarismos”

REVISTA IHNCA
Anastasio Somoza García y Salvadora Debayle en una celebración religiosa en las ruinas de la Iglesia Veracruz en Sutiaba, León. Portada de la revista de Historia número 30 del IHNCA

Por Matilde Córdoba

Juan Pablo Gómez, investigador y profesor titular del Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (IHNCA), analiza en esta entrevista por qué como sociedad tendemos a legitimar los autoritarismos. Su reflexión es lectura obligada si se quiere entender por qué solemos repetir muchos errores que en el pasado han costado sangre  y qué sucede con una sociedad, y un estado, al que no le interesa estudiar su pasado.

La entrevista, realizada por correo electrónico, surgió luego que platicamos informalmente sobre cómo nos enseñan historia y sobre cómo se construye la memoria en el país.

En la Revista de Historia «Pensar en Centroamérica» empezás tu artículo sobre el análisis de La Reacción, la publicación emitida por los Reaccionarios, contando una anécdota: que en una clase de historia un estudiante habló sobre la necesidad de una dictadura como garantía del orden y el desarrollo y otro lo secundó, ¿cuál es tu interpretación de esto?, ¿a qué crees que se debe?

El caso de los dos estudiantes de la clase de Historia de Nicaragua de la UCA, universidad en la cual trabajo, me sirve para sugerir la vigencia y la transmisión generacional de una de las principales problemáticas de la sociedad nicaragüense en su historia: la autoridad y el orden político. Mi investigación se interesa por procesos culturales significativos que sedimentan patrones de autoridad y configuran ciudadanías que constituyen su soporte real como lazo social y práctica discursiva. Uno de mis casos de estudio es el Movimiento Reaccionario, un núcleo cultural constituido por hombres católicos en los años treinta del siglo veinte.

Este grupo de intelectuales puso en circulación una pregunta clave para mis intereses de investigación: ¿cuál es el modelo más adecuado de autoridad para la cultura nicaragüense? Las implicaciones de esta pregunta para mi trabajo son varias y todas importantes. Primero, estos intelectuales pusieron a la cultura en el centro de los criterios a razonar al momento de definir un modelo de autoridad. Segundo, su intervención nos brinda una evidencia de que los modelos de autoridad derivan de razonamientos, discusiones, debates, tensiones. Consecuentemente, la autoridad no es, en absoluto, un fenómeno natural, sino un fenómeno social discutido y siempre abierto a lo contencioso y al cambio. Tercero, los intelectuales juegan un papel relevante en estas discusiones que definen los modelos de autoridad adecuados o inadecuados, tolerables o intolerables, justos o injustos.
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